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Dicen, que habia tiempos en que los premios eran para galardonar lo sobresaliente.

Si es así - que no es cierto - esos tiempos ya pasaron hace rato.

Los premio-shows como los Oscars, Emmy, Grammy, Nobel, Legion d'honneur, ... no solamente se han vuelto un soporífero circo para bobos, sino muchas veces estan promoviendo agendas politicas.


Günter Grass: Nobel de la hipocresia
o de la absurdidad de los premios políticos
Marco Jiménez Herrera, CTR
Günter Grass
Günter Grass, premio Nobel, miembro de la Waffen-SS
El escritor alemán Günter Grass es premio Nobel de literatura 1999.

El premio de Grass no se debe a meritos literarios. Su estilo es barroco, artificialmente rebuscado, desorganizando sus oraciones, tratando desesperadamente de parecer original.

Tampoco se debe a la casualidad. Grass es una figura política. Socialista, amigo de otro alemán premio Nobel (de la paz, para lo que no hizo nada), Willy Brandt. Se destacó como nadie en denunciar compatriotas con pasado nacionalsocialista, se elevó como inquisidor juzgando a todos de complicidad con el régimen nazi, su comercio era la condenación de los otros.

Grass, 'el flagelo de la sociedad alemana', es el más anti-alemán de los Vergangenheitsbewältiger ('superadores del pasado') alemanes - especie abundante en un país donde el lavado de cerebro practicado por los vencedores de la guerra y sus títeres ha causado estragos nauseabundos. Grass criticó cada quien remotamente en relación con el nacionalsocialismo, hasta Konrad Adenauer, alcalde colaboracionista destituido por los nazis y despues fiel canciller de los aliados.

El alemán Grass era tan visceralmente anti-alemán que se opuso a la reunificación en 1990, alegando que la separación de las dos Alemanias era el castigo merecido por el nacionalsocialismo.

Claro que ese hombre era el candidato idóneo para un premio político. El Nobel de literatura para un escribidor carcomido por el odio a Alemania era lo que quería ser: una ofensa a un pueblo que ha producido tantos escritores sobresalientes.

En una de sus diatribas mas conocidas, Grass protestó violentamente contra la visita del presidente americano, Ronald Regan, a un cementerio de soldados alemanes en Bitburg, en 1985, porque ahí yacían unos 49 soldados de la Waffen-SS.

En este momento, nadie sabia todavía que él mismo, Grass, ha sido miembro de la Waffen-SS - muy probablemente era voluntario. Ha profesado de joven una verdadera fascinación por el nacionalsocialismo. Eso es lo que confiesa en su ultimo libro autobiográfico "Beim Häuten der Zwiebel" ('pelando la cebolla').

Ahora sabemos que el "fustigador implacable de hipócritas y nazis encubiertos y desmemoriados" (Serafín Fanjul) es un hipócrita de primera, era un SS fascinado y que su memoria funciona solo cuando le sirve para vender sus libros.

El escándalo no es pertenecer a la Waffen-SS
No hay que confundir los escándalos:

Pertenecer a tropas de elite de las fuerzas armadas de Alemania - de las que la propaganda aliada hizo bestias por razones harto evidentes - no es deshonra, al contrario. Decenas de miles de Europeos (no solamente alemanes) lucharon voluntariamente en sus filas contra la barbarie comunista.

Lo que sí es un escándalo, es ocultarlo para elevarse a la conciencia anti-nazi alemana y para mejor denunciar a su compañeros de lucha, para escupitar en su tumba. Grass solo tenia suerte: en lugar de sus camaradas SS, él mismo podría yacer en Bitburg. La falta de decencia de productos de la pos-guerra como el premio Nobel Grass da nauseas.

El otro escándalo es el tratamiento del Caso Grass en los medios. Hay alemanes y alemanes. Hay abundancia de alemanes que confesaron haber luchado en la Waffen-SS. Normalmente, la soliviantada caterva de los periodistas pidió consecuencias y no se cansaba antes de que el autor de tales confesiones abandonara su puesto.

No así con el darling de los anti-nazis. Internacionalmente y como por ensalmo, se elevaron voces llamando a la indulgencia: Casi nadie exige que devuelva su premio Nobel. No hay culpa, dicen, era demasiado joven, el muchacho de 17 años no cometió tropelía alguna, el único reproche que se podría hacer a Grass seria de confesar tarde. "No descalificaría a nadie que acabó en las SS." sentencia nuevamente el historiador Joachim Fest, 'experto en el Tercer Reich' en el semanal izquierdista Der Spiegel.

¡Que raro!

¿Donde eran esos 'defensores de la Waffen-SS' cuando otros, menos oportunistas que Grass, pagaron su confesión con su carrera sino con su vida?


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última actualización: 06-Nov-09 (08:38)